MEDICINE
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La piel de los bebés y de los niños tiene características específicas que la hacen más frágil y sensible. Por lo tanto, requiere de cuidados especiales para mantenerse saludable y adaptarse a su entorno. Es importante distinguir las necesidades de la piel de los bebés. En general, los productos de higiene y cuidado de adultos no deben usarse en la piel de los recién nacidos y los bebés.


¿Cuáles son las características de la piel del bebé?

Cuando pensamos en una piel de un bebé, imaginamos una piel suave y aterciopelada. Sin embargo, este no siempre es el caso.  La piel del bebé es más delgada que la de un adulto.

De hecho, algunas semanas después del nacimiento, la piel del bebé ya no produce sebo: las glándulas sebáceas se reactivarán nuevamente recién en la adolescencia. Es por eso que la película hidrolipídica es más delgada y por lo tanto menos eficaz para proteger la piel, lo cual tiene consecuencias como:

  • Una sequedad que puede promover la irritación.
  • Una permeabilidad a los agentes infecciosos o alérgenos que pueden agravar la irritación previa.

Además, la superficie de la piel de un niño es proporcionalmente 2 a 3 veces mayor que la de un adulto, por lo que un producto aplicado a la piel va a penetrar más fácilmente. La absorción dérmica también se ve favorecida por el ambiente húmedo.

Por lo tanto, es imprescindible el uso de productos de higiene y cuidado efectivos que tengan las siguientes características:

  • Que sean suaves, de muy alta tolerabilidad, respetando las especificidades de la piel del niño.
  • Que sean de alta seguridad en la formulación y fabricación, satisfaciendo así las altas exigencias de la piel de los recién nacidos y los bebés.

Las patologías más comunes en los bebés

Debilitada por factores externos como el viento, el agua dura (alto contenido de minerales), el frío o el calor, la piel de un bebé tiende a secarse y a volverse aún más sensible.

Dermatitis atópica

En el caso de la dermatitis atópica, la piel se vuelve muy seca y áspera, a veces acompañada de placas rojas. Se presenta una sensación de piel tensa y con picazón, lo que puede perturbar el sueño. La dermatitis atópica es una enfermedad común de la piel que comienza a aparecer entre el segundo y tercer mes de vida, aunque, en la mayoría de los casos, desaparece luego de algunos años.

Este tipo de piel sufre una mayor permeabilidad de la capa córnea debido a un déficit de lípidos. La piel ya no cumple adecuadamente su función de barrera: ya no protege el cuerpo de alérgenos del medio ambiente. La sensibilización a estos alérgenos causa la inflamación que resulta en eczema y que suele estar acompañada de una picazón severa. El rascado posterior causa lesiones que aumentan la irritación de la piel. La piel se vuelve más permeable a los alérgenos, por lo que es propensa a que se produzca una nueva reacción inflamatoria aguda. La piel muy seca con tendencia atópica evoluciona en fases sucesivas de recaídas y remisiones.

Se han identificado tres tipos principales de alérgenos ambientales responsables de reacciones inflamatorias agudas:

  • Alérgenos inhalatorios: los ácaros del polvo, polen, pelos de gato y perro, plumas, etc.
  • Alérgenos alimentarios
  • Alérgenos de contacto: perfumes

Dermatitis del pañal

También llamado "pañalitis", el enrojecimiento a nivel de las nalgas y el ano es un trastorno común que ocurre en ciertas circunstancias: el roce de la piel con los pañales, el aseo demasiado agresivo, la diarrea, la modificación de la dieta, y la salida de los dientes.

La mayoría de los enrojecimientos a la irritación provocada por el efecto oclusivo de los pañales, empeorada por el contacto de las heces y la orina que posiblemente están infectadas con gérmenes. Para evitar estas erupciones, hay que eliminar la oclusión y la maceración provocadas por los pañales.


Para lo cual se requieren algunas precauciones:
  • Cambiar con frecuencia el pañal de su hijo.
  • Hacer un aseo después de cada cambio de pañal con un producto de limpieza suave, garantizando la seguridad y la tolerancia de la piel. 
  • Secar bien y con cuidado, sobre todo en las zonas de pliegues.
  • Además, aplicar, después de cada cambio, una pomada con una acción antibacteriana (garantizando la seguridad y la tolerancia) que calme, aísle y reconstruya la epidermis, favoreciendo al mismo tiempo la desaparición enrojecimiento.
Si el enrojecimiento persiste, consulte a su pediatra.

¿Cómo proteger la piel del niño del sol?

Los bebés no deben estar expuestos a la luz solar. La piel de los niños pequeños requiere de una alta protección específica que ofrezca las mejores garantías de seguridad.

Lo primero es conseguirle sombra y una vestimenta protectora. No permita que los niños estén directamente expuestos al sol. Como sabemos, la piel del niño es delgada y sensible, y se defiende mal contra los ataques de los rayos UV, por lo que las quemaduras solares ocurren en un lapso de tiempo menor, como también el conocido “golpe de calor”. Los médicos recuerdan con regularidad que las quemaduras de sol padecidas en la infancia pueden tener consecuencias muy graves en la edad adulta.

Los padres responsables deben respetar estas reglas básicas, simples y esenciales:
  • No exponer al niño sol, especialmente entre las 11 am y las 4 pm
  • Los niños deben tener siempre ropa de protección: polos de manga larga con protección UV, sombrero, lentes de sol.
  • Cada 2 horas, aplicar una alta protección solar SPF 50 o una formulada especialmente para los niños. Además, reaplicar después de cada baño y/o en caso de fricción, como la que se produce durante los juegos en la arena, secado con toallas, etc.
  • Es necesario mantener hidratado con alta frecuencia al menor.

Guía práctica para el cuidado de la piel del bebé

Los cuidados

Estar pendiente de las zonas de riesgo, como la cara, las nalgas y las áreas de pliegues.

  • NO AUTOMEDICAR: siempre consulte a su pediatra.
  • Evitar usar ropa de lana o tela sintética.
  • Lavar con frecuencia los peluches.
  • Evitar las alfombras.

Para la higiene del bebé

¡El baño es un momento especial, hay que disfrutarlo! Para evitar el estrés y las prisas, se aconseja preparar todo lo necesario antes del inicio del baño. Todos los productos de higiene y cuidado tienen que tener garantía de seguridad y tolerabilidad.

Para el cuerpo y el cuero cabelludo:

  • Lavar suavemente a su bebé con un producto de higiene suave, un jabón que respete el equilibrio de la piel y que no irrite los ojos.
  • Secarlo con toques delicados, jamás con fricción.
  • El cuero cabelludo y el cabello del niño se deben lavar cada 2 o 3 días. De la misma forma, el gel de limpieza tiene que ser suave, no irritar los ojos y respetar la piel y el cuero cabelludo. Enjuagar con cuidado asegurándose de que el agua esté a la temperatura correcta y la presión no sea muy potente.
  • Después de cada baño, hidratar con un cuidado adecuado para nutrir la piel.

Para el cambio del pañal:

  • En cada cambio, limpiar la zona del pañal con un producto de limpieza suave sin jabón para eliminar la suciedad y el exceso de crema protectora. Luego, secar suavemente las áreas de pliegues y aplicar talco.


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