MEDICINA
hamburger

El vértigo es un síntoma de considerable prevalencia -afecta al 23% de la población general-- y un motivo de consulta frecuente en atención primaria. La prevalencia de vértigo de origen vestibular aumenta con la edad y es causa frecuente de ausencia laboral, permanencia en el hogar e interrupción de la actividad cotidiana por sus síntomas. Este trastorno requiere un diagnóstico diferencial, pero un elevado porcentaje de pacientes queda al margen de un diagnóstico preciso, recibiendo un tratamiento inapropiado o inadecuado. Con todo ello, la mayoría de los desórdenes vestibulares tienen una causa benigna, toman un curso natural favorable y responden positivamente a la terapia.


MECANISMO DE PRODUCCIÓN DEL SÍNTOMA DE VÉRTIGO

El vértigo es un síntoma de alarma que se define como la sensación alucinatoria del movimiento producida como consecuencia de una alteración de la orientación en el espacio. La orientación espacial y el mantenimiento del equilibrio son el resultado de la integración, en la corteza cerebral asociativa, de información procedente del sistema vestibular del oído interno, del sistema propioceptivo (somatosensorial) y del sistema óptico. La lesión de los receptores, de sus vías aferentes o de los centros de integración y elaboración de la información dan lugar a alteraciones en la percepción de las relaciones del organismo con el espacio exterior, lo que habitualmente se manifiesta como una sensación vertiginosa. El vértigo, por tanto, constituye una expresión subjetiva de la orientación espacial perdida. El origen del vértigo suele estar, bien en las estructuras del oído interno, bien en alguna localización a lo largo de la vía vestibular dentro del sistema nervioso central (SNC).


El vértigo fisiológico se presenta en individuos sanos, como resultado de una excitación no habitual, a la que no está adaptado el sistema de orientación espacial y de equilibrio. Sus formas más comunes son la cinetosis, el vértigo optocinético (por la recepción de estímulos visuales en movimientos continuados y que se suceden de un modo regular), por autorrotación, etc.

En ocasiones, el síntoma del vértigo anuncia una enfermedad grave, como la esclerosis múltiple, un tumor intracraneal o una forma focal de epilepsia. A veces es un síntoma de otras enfermedades (diabetes, mastoiditis, migraña) cuyo tratamiento racional elimina el síntoma.


SINTOMATOLOGÍA DEL CUADRADO DE VÉRTIGO

La sintomatología del cuadro vertiginoso es muy molesta y extraordinariamente desagradable, y aunque no es grave, puede llegar a ser muy incapacitante. Las personas afectadas refieren sensaciones múltiples.


Con frecuencia la sensación fundamental es de giro o de rotación, y se acompaña invariablemente del llamado nistagmo, que se define como un movimiento involuntario e incontrolable de los ojos que puede ser horizontal, vertical, rotatorio, oblicuo o una combinación de estos. El cuadro suele también presentarse con síntomas vegetativos como náuseas, vómitos, taquicardia, sudoración profusa, aumento del ritmo respiratorio e hipotensión. Pueden producirse, además, síntomas auditivos como sensación de pitido en el oído o sordera. El desequilibrio es constante y el paciente suele caer hacia el lado donde presenta la lesión.

leves y pueden acompañarse de otras deficiencias neurológicas. No suele haber síntomas auditivos. El nistagmo no es tan característico como en la afectación periférica.


CLASIFICACIÓN DEL VÉRTIGO

Los síndromes vertiginosos se clasifican en dos grandes grupos —vértigo periférico y vértigo central-, atendiendo al sistema de información que se vea alterado:


VÉRTIGO PERIFÉRICO

Entre las posibles causas de vértigo periférico destacan las lesiones laberínticas como la enfermedad de Ménière, los traumatismos craneales, las laberintitis o inflamaciones del laberinto secundarias a infecciones víricas, meningitis u otitis complicadas, o bien fármacos (aminoglucósidos, furosemida) o alcohol. Otras causas son el vértigo posicional paroxístico, las neuritis vestibulares tras infecciones respiratorias altas y tumores como el neurinoma del acústico. El inicio suele ser brusco e intenso, en forma de episodios autolimitados, con intensos síntomas vegetativos y exacerbación de los síntomas con el movimiento de la cabeza. Pueden presentarse síntomas auditivos con más frecuencia, mientras que otros síntomas neurológicos son poco frecuentes. El nistagmo suele ser horizontal-rotatorio con la fase rápida al lado contrario de la lesión y mejora con la fijación de la mirada. Las tres primeras causas de vértigo vestibular periférico son:


VÉRTIGO POSICIONAL PAROXÍSTICO BENIGNO

El vértigo posicional paroxístico benigno se define como la aparición de episodios breves de vértigo provocados por los cambios de posición, generalmente al girar en la cama, al acostarse o incorporarse, al inclinarse, enderezar o extender el cuello, y que se reproducen al adoptar la posición desencadenante. Es la causa más común de vértigo periférico. Este trastorno puede deberse a lesión cefálica, laberintitis viral u oclusión vascular o, más comúnmente, presentarse como un fenómeno idiopático. Parece ser que se produce un desprendimiento de otolitos del sáculo o el utrículo, que se desplazan hacia el conducto semicircular posterior, y al moverse libremente, obstruyen el flujo de la endolinfa y su absorción. El vértigo posicional paroxístico benigno suele mejorar con maniobras de reubicación canalicular. La enfermedad es de resolución espontánea, y el paciente se recupera por completo en el plazo aproximado de tres meses.


SÍNDROME DE MÉNIÈRE

Es la segunda causa más frecuente de vértigo vestibular periférico. Se caracteriza por ataques espontáneos recurrentes de vértigo, pérdida de oído fluctuante, tinnitus y plenitud aural. El ataque de vértigo alcanza una intensidad máxima a los pocos minutos del inicio y luego cede lentamente en las siguientes horas. El paciente percibe una sensación de inestabilidad y mareo después de un episodio agudo. En la mayoría de los casos el síntoma se puede localizar en el oído afectado debido a molestias auditivas. En etapas iniciales, la hipoacusia (sordera) neurosensorial es de baja frecuencia y completamente reversible, pero en etapas tardías se observa hipoacusia residual y puede afectar a las frecuencias media y alta. El síndrome llega a una fase de extinción que da lugar a hipoacusia permanente grave pero cese del vértigo. La correlación patológica se establece por una excesiva acumulación de endolinfa que produce hidropesía. A medida que aumenta el volumen de endolinfa, el laberinto membranoso se expande hasta romperse, produciendo hipoacusia y vértigo.


El tratamiento está dirigido, principalmente, a prevenir los cambios osmóticos en la endolinfa. Los medicamentos, como vasodilatadores y diuréticos, son útiles en muchos pacientes. Se recomienda el seguimiento de una dieta baja en sodio y la restricción del consumo de cafeína y tabaco. También se recomienda el tratamiento específico de cualquier alergia subyacente mediante inmunoterapia o la supresión de alergenos alimentarios. Este tratamiento suele ser insuficiente para el control de los episodios de vértigo por lo que se hace necesario un procedimiento quirúrgico.


NEURITIS VESTIBULAR

Es la tercera causa más frecuente de vértigo vestibular periférico. Se presenta con vértigo rotacional grave y súbito que puede durar varios días. Las náuseas y los vómitos son comunes, sin embargo, no hay hipoacusia u otros signos neurológicos focales. Puede persistir inestabilidad residual durante varias semanas una vez que el vértigo cede, mientras que en los ancianos puede persistir durante meses. Alrededor del 50% de los enfermos refieren haber padecido una infección de las vías respiratorias superiores pocas semanas antes del inicio del vértigo. Estudios histopatológicos revelan atrofia de uno o más troncos nerviosos vestibulares y de los órganos de los sentidos. El tratamiento consiste en la administración de supresores vestibulares, antieméticos e hidratación adecuada para el vómito prolongado.


VÉRTIGO CENTRAL

Entre las posibles causas del vértigo central destacan la esclerosis múltiple, el accidente cerebrovascular, las neuropatías que afectan a los nervios craneales, la epilepsia temporal, los tumores de la fosa posterior y ángulo pontocerebeloso y la isquemia transitoria del tronco cerebral por afección del territorio vertebrobasilar. En ocasiones el vértigo puede aparecer como preámbulo de una crisis migrañosa o en la migraña basilar, así como debido a algunos fármacos como fenitoína, quinidina, amino-glucósidos, etc. El vértigo central suele ser más insidioso y constante, de menor intensidad y no se relaciona con los movimientos de la cabeza; los síntomas vegetativos son más leves y pueden acompañarse de otras deficiencias neurológicas. No suele haber síntomas auditivos. El nistagmo no es tan característico como en la afectación periférica.


USTED ESTÁ A PUNTO DE SALIR DE LA FAMILIA DE SITIOS WEB DE ABBOTT A UN SITIO WEB DE TERCEROS

Los enlaces que sacan de los sitios web mundiales de Abbott no están bajo el control de Abbott, y Abbott no es responsable del contenido de ninguno de estos sitios ni de ningún otro enlace de dichos sitios. Abbott está proporcionando enlaces a usted sólo como una conveniencia, y la inclusión de cualquier enlace no implica el respaldo del sitio enlazado por abbott.


El sitio web que ha solicitado también puede no estar optimizado para el tamaño de la pantalla.

¿DESEA CONTINUAR Y SALIR DE ESTE SITIO WEB?

true
accessibility
© 2016 Abbott. All Rights Reserved. Please read the Legal Notice for further details.

Unless otherwise specified, all product and service names appearing in this Internet site are trademarks owned by or licensed to Abbott, its subsidiaries or affiliates. No use of any Abbott trademark, trade name, or trade dress in this site may be made without the prior written authorization of Abbott, except to identify the product or services of the company.

accessibility

USTED ESTÁ A PUNTO DE SALIR DE LA FAMILIA DE SITIOS WEB DE ABBOTT A UN SITIO WEB DE TERCEROS

Los enlaces que sacan de los sitios web mundiales de Abbott no están bajo el control de Abbott, y Abbott no es responsable del contenido de ninguno de estos sitios ni de ningún otro enlace de dichos sitios. Abbott está proporcionando enlaces a usted sólo como una conveniencia, y la inclusión de cualquier enlace no implica el respaldo del sitio enlazado por abbott.


El sitio web que ha solicitado también puede no estar optimizado para el tamaño de la pantalla.

¿DESEA CONTINUAR Y SALIR DE ESTE SITIO WEB?